Autofeminizado
Bueno, primero lo primero: soy Evaristo, tengo 22 años y desde los 18 disfruto convertirme en Luia cuando me visto de chica. Soy delgado, mido poco más de 1.65 metros, tengo piel clara, ojos café y cara de niño bueno (aunque a veces soy un poco travieso). Mi trasero está en forma gracias al los masajes de mi esposa, redondito y firme, y mi pene mide unos 17 cm, así que no me puedo quejar, ¿verdad?
Lo que les voy a contar pasó hace un par de semanas. Como ya salí del armario hace tiempo, tengo mi grupo de amigos y contactos en este mundillo. Resulta que llevaba un tiempo en un foro de crossdressers que ya no existe y me propusieron ir a una fiesta privada en un chalet a las afueras de la ciudad. Me dijo que nunca había ido, pero había oído que esas fiestas eran como un parque de diversiones para adultos.
Al parecer, era una reunión de hombres con ganas de soltar sus fantasías sin filtro. Se juntaban en la casa que uno de ellos prestaba para la ocasión, donde bebían, consumían y conocían gente nueva. La discreción era la regla de oro, porque la mayoría eran hombres casados con familia. Me invitaron porque les divertian mis comentarios en el foro; querían darle un toque especial incluyendo a algunos crossdressers que vivian en la zona. Así que ahí estaba yo, Lucia, lista para la aventura.






